miércoles, 3 de febrero de 2010

lunes, 1 de febrero de 2010

V. LA ACUMULACION Y EL EJÉRCITO DE LA RESERVA. P. M. SWEEZY


1. La reproducción simple

la reproducción simple se refiere a un sistema capitalista que observa indefinidamente las mismas dimensiones y las mismas proporciones entre sus diversas partes. Para que se cumplan estas condiciones es necesario que los capitalistas repongan casa año el capital gastado o usado y empleen toda su plusvalía en el consumo, y que los obreros gasten todo su salario en el consumo. Si no se llenaran estos requisitos tendrá lugar una acumulación o bien un agotamiento de la existencia de medios de producción, y esto está excluido por hipótesis.
Para que se cumplan las condiciones de la Reproducción Simple, el capital constante usado debe ser igual a la producción total de la rama de bienes de producción, y el consumo combinado de capitalistas y obreros debe ser igual a la producción total de la rama de artículos de consumo.
El valor del capital constante usado en la rama de artículos de consumo debe ser igual al valor de las mercancías consumidas por los obreros capitalistas dedicados a producir medios de producción. Si se satisface esta condición, la escala de producción no cambia de un año al siguiente.
La producción se divide en dos categorías: producción total de medios de producción y producción total de artículos de consumo. Albas, constituyen la suma de la oferta social de mercancías. El ingreso se divide en tres categorías: el ingreso capitalista que éste debe gastar en medios de producción si ha de mantener su posición como capitalista, el ingreso del capitalista que esté es libre de gastar en el consumo (plusvalía) y el ingreso del trabajador (salario).

2. Las raíces de la acumulación

La Reproducción Simple implica las abstracción de los mas esencial en el capitalista, su interés en ampliar su capital. Para ello convierte una parte de su plusvalía en capital adicional. Su capital acrecentado le permite entonces apropiarse aún más plusvalía., que a u vez convierte en capital adicional y así sucesivamente. Esto es conocido como acumulación de capital, y constituye la fuerza motriz del desarrollo capitalista.
El deseo del capitalista de aumentar el valor que controla proviene de su posición especial en una forma particular de organización de la producción social.
Un capitalista puede distinguirse de otro solo por la magnitud del capital que representa. El propietario de una gran cantidad de capital, ocupa un puesto más alto en la escala social que el propietario de una cantidad pequeña.
El éxito en la sociedad capitalista consiste en aumentar el capital propio.
Mayor poder de acumulación corresponde al capitalista que emplea los mejores métodos de producción, los métodos técnicos mas avanzados y eficientes. Esto requiere nuevos reembolsos de capital.
Según la teoría de la abstinencia, es penoso para el capitalista abstenerse de consumir a efecto de acumular, el interés del capital debe considerarse como el necesario galardón de tal abstinencia. Los capitalistas quieren a la vez acumular y consumir.

3. La acumulación y el valor de la fuerza de trabajo: planteamiento del problema.

Reproducción Ampliada, mostrando la interrelación de las ofertas y las demandas cuando la acumulación es tomada en cuenta, es decir, cunado los capitalistas no consumen totalmente la plusvalía, sino que esta se divide en tres partes, una que consumen los capitalistas, otra que se agrega al capital constante y una tercera que se suma al capital variable.
La acumulación implica un aumento en la demanda de la fuerza de trabajo. Cuando aumenta la demanda de una mercancía su precio sube asimismo.
La fuerza de trabajo no es una mercancía ordinaria. No hay capitalista que pueda dedicarse a producir fuerza de trabajo en caso de que suba el precio de esta, no hay ninguna industria de “fuerza de trabajo”.
La acumulación eleva la demanda de fuerza de trabajo, no es licito suponer la igualdad entre los salarios y el valor de la fuerza de trabajo.
Hay ciertas dificultades para la aplicación de la ley del valor a la mercancía fuerza de trabajo. La plusvalía depende de la diferencia que existe entre valor de la fuerza de trabajo y el valor de la mercancía que el trabajador produce. .

4. La solución de Marx: el ejército de la reserva de trabajo.

El ejército de la reserva de trabajo consiste de obreros desocupados que, mediante su competencia activa en el mercado de trabajo, ejercen una presión constante, hacia abajo, en el nivel del salario. Se recluta principalmente a aquellos que han sido desplazados por la maquinaria.
Marx consideraba la introducción de la maquinaria para economizar el trabajo como una respuesta más o menos directa de los capitalistas a la tendencia ascendente de los salarios. Al introducir maquinaria no hace más que tratar de reducir su nómina de pagos, esta conducta provoca desempleo, que a su vez, actúa sobre el nivel del salario mismo.
Con la acumulación y el desarrollo de la productividad del trabajo que acompaña, crece también el poder de expansión del capital, un estallido súbito de acumulación puede ser el resultado de la apertura de un nuevo mercado o de una nueva industria. En tales casos el ejército de la reserva se vacía y desaparece el obstáculo que frena el alza de los salarios, la plusvalía puede disminuir seriamente. Tan pronto esta disminución toca el punto en que el trabajo excedente que nutre el capital no es suministrado ya en el volumen normal, se produce una reacción: se capitaliza una parte menor del ingreso, la acumulación se retrasa y el movimiento de alza de los salarios se detiene.

5. La naturaleza del proceso capitalista.

El proceso económico debe ser finalmente detenido por dos leyes naturales preponderantes e inmutables: la ley de la población y la ley de los rendimientos decrecientes.
Los economistas se vieron obligados a abandonar la ley de la población y con ella toda la teoría clásica de la evolución económica.
Las innovaciones tecnológicas, para economizar trabajo, constituyen el principal medio para reclutar el ejército de la reserva, y solo por su existencia continua pueden sobrevivir la plusvalía y la clase que ella sostiene.
La burguesía no puede existir sin revolucionar constantemente los instrumentos de producción y, por este medio, las relaciones de producción y, con ellas, todas las relaciones de la sociedad.

IV. PLUSVALIA Y CAPITALISMO. PAUL. M. SWEEZY.

No de debe confundir la producción de mercancías en general con capitalismo. Es verdad que el capitalismo implica producción de mercancías, pero la producción de mercancías no implica necesariamente capitalismo.

El capitalismo

Bajo la producción simple de mercancías, cada productor posee y trabaja con sus propios medios de producción, bajo el capitalismo la propiedad de los medios de producción corresponde a un conjunto de individuos, mientras que otro realiza el trabajo. Tanto los medios de producción, como la fuerza de trabajo, son mercancías. Una y otra son objetos de cambio y portadores de valor de cambio. Tantos las relaciones entre propietarios, como las relaciones entre propietarios y no propietarios tienen carácter de relaciones de cambio. Lo primero es característico de de la producción de mercancías en general, lo segundo del capitalismo solamente.
Bajo el capitalismo, el capitalista como tal, se presenta en el mercado con dinero, compra mercancías y después de cumplido este proceso de producción, vuelve al mercado con un producto que convierte una vez más en dinero. M-D-M. El dinero es el principio y el fin. El capitalista solo tiene que desembolsar dinero a cambio de fuerza de trabajo y medios de producción, en esta forma puede adquirir una cantidad mejor. La diferencia entre D y D, es lo que Marx llama plusvalía, constituye el ingreso del capitalista como tal, y suministra “el fin directo y el incentivo determinante de la producción”.

EL origen de la plusvalía

El capitalista toma a salario al obrero para que éste realice cualquier tarea que se le encomiende. Compra la capacidad de trabajo del obrero, su fuerza de trabajo, pero hasta aquí no se trata del gasto de cerebro y músculo que constituyen el trabajo real. La fuerza de trabajo es el trabajador mismo. En una sociedad de esclavos esto es obvio, bajo el capitalismo se oscurece la realidad de que lo que obrero hace es venderse por un periodo estipulado, bajo la forma de contrato de trabajo.
Si la fuerza de trabajo es una mercancía, debe tener valor como cualquier otra mercancía. El valor de la fuerza de trabajo se reduce al valor de una cantidad más o menos precisa de mercancías ordinarias.
La plusvalía no puede surgir del mero proceso de circulación de mercancías. Si todos pretenden obtener una ganancia elevando sus precios, lo que cada quien ganará como vendedor, lo perdería como comprador, y el único resultado sería la elevación de los precios en general, lo que a nadie beneficiaria. Los materiales que entran en el proceso tampoco son la fuente de plusvalía, ni tampoco en los edificios y maquinaria que se utilizan en el proceso. Por lo tanto la fuente de trabajo es la fuente de la plusvalía.
El capitalista paga al obrero una suma correspondiente al valor de los medios de subsistencia del obrero. Después del trabajo de producción el obrero ha añadido al valor de los materiales y la maquinaria usados, el valor adicional suficiente para compensar sus propios medios de subsistencia. Aumentando el tiempo de producción el obrero produce más que los medios de subsistencia de un día. La jornada de trabajo se divide en dos partes: trabajo necesario y trabajo excedente.
El trabajo necesario va a poder del obrero, y el capitalista se apropia del trabajo excedente en forma de plusvalía.
Lo específico del capitalismo no es el hecho de la explotación de una parte por otra, sino la forma que asume esta explotación, la producción de plusvalía.

Los componentes del valor.

El valor de cualquier mercancía producida en las condiciones de capitalismo se puede dividir en tres partes.
El valor de los materiales y la maquinaria usados. No sufre en el proceso ninguna alteración continua de su valor. Capital constante. “c”
EL valor de la fuerza de trabajo. Sufre una alteración de su valor. Reproduce su propio valor y produce más. Capital variable. “v”
Plusvalía. “p”

c + v + p = valor total (de una mercancía)

El valor total equivale a las entradas brutas por ventas, el capital constante al desembolso en materiales más depreciación, el capital variable el desembolso en sueldos y salarios, y la plusvalía al ingreso disponible para su distribución como interés y dividendos o para su reinversión en el negocio.

La tasa de plusvalía.

La tasa de plusvalía se define como la proporción de plusvalía con respecto al capital variable. “p´ ”

p
──── = p´ = tasa de plusvalía.
v

La tasa de plusvalía es la forma capitalista de lo que Marx llama la tasa de explotación, la proporción de trabajo excedente con respecto al trabajo necesario.
La magnitud de la tasa de plusvalía es determinada por tres factores: la duración del día de trabajo, la cantidad de mercancías que entran en el salario real y la productividad del trabajo.
La tasa de plusvalía puede elevarse, ya sea por una extensión del día de trabajo (plusvalía absoluta), o por una rebaja del salario real (plusvalía relativa), o por un aumento de la productividad del trabajo, o bien, por alguna combinación de las tres.
Marx pensaba que la tasa de plusvalía es igual en todas las ramas de la industria. Esto solo se da parcialmente en la práctica. Ningún productor opera con un nivel de técnica excepcionalmente alto o bajo. En la medida que esta condición no se satisfaga, algunos productores tendrán una tasa más alta o mas baja de plusvalía, que el promedio social, y estas diferencias no serán eliminadas por la transferibilidad y movilidad del trabajo entre industrias y empresas.

La composición del capital

La segunda proporción que se deriva de la formula c + v + p, es una medida de la relación del capital constante con el capital variable, en el capital total usado en la producción. “composición orgánica del capital”. Es la proporción del capital constante con respecto al capital total:

c
─── = o = composición orgánica del capital
c + v

la composición orgánica del material es una medida de la amplitud en que el trabajo es provisto de materiales, instrumentos y maquinaria en el proceso productivo.
La tasa de los salarios reales, la productividad en el trabajo, el nivel común de la técnica y la amplitud de la acumulación de capital en el pasado, todo ello entra en la determinación de la composición orgánica del capital.

La tasa de la ganancia.

Para el capitalista la proporción crucial es la tasa de la ganancia, que es la proporción de la plusvalía con respecto al desembolso total de capital. “g”

p
──── = g = tasa de la ganancia
c + v

No hay que pagar ninguna porción de plusvalía al propietario en forma de renta.
El capitalista calcula usualmente la tasa de ganancia sobre su inversión total por un periodo de tiempo dado. Pero la total inversión no es generalmente igual que el capital empleado, ya que el tiempo de rotación de los distintos elementos de la inversión total varia grandemente.
Los factores que determinan la tasa de ganancia son idénticos a los factores que determinan la tasa de plusvalía y la composición orgánica del capital.
Como en el caso de la tasa de plusvalía, también en la tasa de la ganancia se supone la igualdad general entre las industrias y las empresas. Todo capitalista que logre mantener una ventajea en cuanto a los métodos técnicos puede disfrutar de una tasa más alta de la plusvalía y de una tasa más alta de la ganancia, que sus colegas.
Si tanto las tasas de plusvalía como las tasas de ganancias son iguales en todas partes, se sigue entonces que, si el cambio de mercancías debe realizarse de acuerdo con la ley del valor, la composición orgánica del capital debe ser también la misma en todas partes.

sábado, 30 de enero de 2010

CAP III. “EL PROBLEMA DEL VALOR CUALITATIVO”. PAUL. M. SWEEZY.

1. primer paso.

En toda sociedad es esencial que el trabajo se aplique a la producción que los productos sean distribuidos entre los miembros de sociedad. Lo que cambia en el curso de la historia es el modo de organizar y llevar a cabo esas actividades.
El valor de cambio es así un aspecto de las leyes que gobiernan la asignación de la actividad productiva en una sociedad productora de mercancías. Descubrir la naturaleza de estas leyes en términos cuantitativos es la tarea de de la teoría del valor cuantitativo.
Las mercancías se cambian unas por otras en el mercado, en ciertas proporciones precisas; absorben también cierta cantidad precisa de la fuerza de trabajo total disponible en la sociedad. Existe una correspondencia exacta entre las proporciones de cambio y las proporciones de tiempo de trabajo, las mercancías cuya producción requiere un tiempo igual se cambian sobre la base uno por uno.
En la determinación del valor no debe tomarse en cuenta más trabajo que el socialmente necesario. Este es el que se requiere para producir un artículo en las condiciones normales de la producción y con el grado medio de habilidad e intensidad comunes en un momento dado. El concepto trabajo socialmente necesario concierne tan solo a una parte de trabajo realizado no tiene nada que ver con el valor de uso o utilidad.
-El trabajo más calificado que el trabajo medio o simple debe tener, correlativamente una mayor capacidad de producir valor. La relación entre los dos tipos de trabajo es teóricamente susceptible de medición independiente de los valores de mercado de sus productos. O bien el trabajador calificado es más proficiente por una habilidad natural superior, o bien el trabajador calificado es más proficiente por su entrenamiento superior.
La relación entre los dos tipos de trabajo es teóricamente susceptible de medición independiente de los valores de mercado de sus productos.
La diferencia entre dos obreros es una cuestión de habilidad natural. Es necesario colocarlos en la misma línea de producción, donde su efectividad relativa puede ser medida fácilmente en términos puramente físicos. Por otra parte la diferencia es una cuestión de entrenamiento, el obrero superior emplea en producción no solo su propio trabajo, sino también, aquella parte del trabajo de sus maestros al cual se debe su productividad superior.

2. El papel de la competencia.

“La oferta y la demanda”, una expresión que era usada simplemente para resumir las fuerzas concurrentes que operaban en el ,mercado, y siempre en el sentido de un mecanismo destinado a eliminar las desviaciones entre los precios del mercado y los valores: “mecanismo equilibrador”.
El momento en que la oferta y la demanda se equilibran mutuamente, y por lo mismo, cesan de actuar, el precio de mercado de una mercancía coincide con el valor real.

3. El papel de la demanda.

El problema del valor cuantitativo es más amplio que la mera cuestión de las proporciones de cambio, y de que incluye un estudio de la asignación cuantitativa de la fuerza de trabajo de la sociedad a las diferentes esferas de la producción en una sociedad de productores de mercancías. Cuando se concibe el problema en una forma tan amplia, no se puede prescindir de las demandas del consumidor.
Si se desea conocer tanto la proporción del cambio como la distribución del trabajo, es necesario contar con dos clases de información. La información sobre el costo relativo en trabajo, y la información sobre la densidad relativa de la demanda. Dadas estas dos clases de información, es posible determinar los que puede llamarse el equilibrio económico general de la sociedad en cuestión. Es un equilibrio por que define un estado de cosas que, si no ocurre ningún cambio en las condiciones básicas, persistirá. Es general, porque no solo se establece el valor, sino que también se establece las cantidades producidas y la distribución de la fuerza de trabajo de la sociedad
Marx reconocía el papel que juega la demanda en determinar la asignación del trabajo social. Sin embargo, la demanda efectiva es solo parcialmente una cuestión relativa a las necesidades de los consumidores. Más importante es la distribución del ingreso que es reflejo de las relaciones de producción, o lo que Marx llama la estructura de clase de la sociedad.
La demanda del mercado está dominada por la distribución del ingreso. La teoría del valor está hecha para tomar plenamente en consideración las relaciones productivas peculiares en la producción simple de mercancías.
Las necesidades son un reflejo del desarrollo técnico y organizacional de la sociedad.
Los economistas ortodoxos, se han visto generalmente obligados en la práctica a reconocer la primacía de la producción y de la distribución del ingreso, siempre que se tocan las cuestiones de la evolución económica.
Los cambios espontáneos en los gustos de los consumidores no tendrán probablemente importancia. Casi todos los modernos analistas siguen la misma línea de conducta.

4. “La ley del valor” vs. “principio de planeación”.

Lo que Marx llama la ley del valor, resume las fuerzas actuantes en una sociedad productora de mercancías, que regula:
a) Las proporciones del cambio de mercancías.
b) La cantidad producida de cada una.
c) La asignación de la fuerza de trabajo a las diferentes ramas de la producción.
La condición básica para la existencia de una ley del valor es una sociedad de productores privados que satisfagan sus necesidades por el cambio entre ellos. Las fuerzas actuantes incluyen, por una parte, la productividad del trabajo en las diferentes ramas de la producción la norma de las necesidades sociales modificada por la distribución del ingreso; y por otra parte, las fuerzas equilibradoras de la oferta y la demanda concurrentes en el mercado. a ley del valor es esencialmente una teoría de equilibro general desarrollada en primer término con referencia a la producción simple de mercancías y adaptada después al capitalismo.
Una de las principales funciones de la ley del valor es la de aclarar que una sociedad productora de mercancías existe el orden y no simplemente en el caos.
En la medida que la asignación de la actividad productiva es sometida a un control consciente, la ley del valor pierde su pertinencia y su importancia, el principio de la planeación lo sustituye.

5. El valor y el precio de la producción.

El precio es tan solo una expresión monetaria del valor. Los precios de producción son modificaciones de los valores.
Los precios de producción se derivan de los valores de acuerdo con ciertas reglas generales, las desviaciones no son arbitrarias ni carecen de explicación.
La teoría del precio de producción no contradice la teoría del valor, sino que se basa directamente en ella y no tendrá ningún sentido a no ser como parte del desarrollo de la teoría del valor.

6. Precio de monopolio.

La introducción de elementos de monopolio en la economía dificulta el funcionamiento de la ley del valor como reguladora de las relaciones cuantitativas de producción y cambio. Cuando hablamos de precio de monopolio, queremos decir en sentido general un precio determinado solo por el anhelo de adquirir de los compradores y por su solvencia, independientemente, del precio, que es determinado por el precio de producción general por el valor del producto.
Las discrepancias entre el precio de monopolio y el valor no están sometidas a ninguna s reglas generales, como sucede en las discrepancias entre el precio de producción y el valor.
Las relaciones de valor cualitativo son perturbadas por el monopolio, las relaciones de valor de cuantitativo no. La existencia del monopolio en sí misma no altera las relaciones sociales básicas de la producción de mercancías. La organización de la producción a través del cambio privado de los productos individuales del trabajo.

Ideas para los exámenes

CAP II. “EL PROBLEMA DEL VALOR CUALITATIVO”. PAUL. M. SWEEZY.

1. Introducción.

Mercancía es todo lo que se produce para el cambio más bien que para el uso del producto. Marx refuta la idea de que las tareas de la economía política tienen un carácter exclusivamente cuantitativo, para indicar que también tiene un carácter cualitativo. El economista debe atender las relaciones sociales que operan bajo la producción de mercancías.

2. Valor de uso.

Toda mercancía presenta dos valores, el valor de uso el valor de cambio. El valor de uso se refiere a la relación ente el consumidor y el objeto consumido. Para la economía, este valor, el valor de uso, ocupa un lugar central, sin embargo para Marx este valor no daba como resultado directamente una relación social, por ello lo excluía. El valor de uso es un prerrequisito del consumo y no está excluido por Marx totalmente de la cadena causal de los fenómenos económicos, aunque no haya desarrollado una teoría subjetiva del valor conscientemente.

3. Valor de cambio.

La calidad de las mercancías es lo que determina su valor de cambio. Poseer valor de cabio aporta a las mercancías su característica única y aporta una relación cuantitativa entre las mercancías., esta relación consiste en una relación social entre los propietarios de mercancías o entre los productores de estas. los productores individuales, que trabajan aisladamente cada uno, trabajan en realidad unos para otros, esta relación tiene un carácter social incluido en el acto de cambio. La forma de valor de cambio se produce en el hecho de que las mercancías son productos del trabajo humano en una sociedad basada en la división del trabajo, en la que los productores trabajan privada e independientemente.

El valor de cambio se aplica solo cuando las mercancías están presentes en plural ya que existe una relación entre mercancías. Una mercancía para Marx es un simple valor. Como valor, una mercancía es un rasgo de una forma histórica específica de sociedad que se distingue por dos características principales:

1- División del trabajo desarrollada.

2- Producción privada.

Marx identificaba el trabajo como una sustancia del valor.

4. Trabajo y valor.

Para Marx, el trabajo era el valor que hacia oculto detrás del valor de cambio. El trabajo también presenta dos aspectos diferentes, uno el valor de uso otro el valor de mercancía que produce. A la mercancía como valor de uso corresponde el trabajo como trabajo útil.

Pero la suposición de que el trabajo útil es la única fuente de valor de uso es incorrecta. La naturaleza coopera tato activa como pasivamente en el proceso de producción del valor de uso. El valor de una mercancía representa el gasto de trabajo humano general.Todo trabajo requiere gasto de fuerza humana es el trabajo el que crea y da valor a las mercancías. Todo trabajo es gasto de de fuerza humana de trabajo en una forma especial y con un fin preciso, y en esté, su trabajo de carácter de trabajo útil concreto, produce valores de uso.

5. Trabajo Abstracto.

El trabajo abstracto equivale al trabajo en general, es común a toda actividad humana productiva.

Para Marx fue un tremendo progreso por parte de Adam Smith hacer a un lado todas las limitaciones que caracterizaban la actividad productora de riqueza y definirla como trabajo en general, no industrial, no comercial, ni agrícola, ni uno y otro a la vez. La reducción de todo trabajo a un común denominador, de modo que las unidades de trabajo puedan ser comparadas entre sí y sustituidas una por otra, sumadas y restadas, y finalmente agrupadas para formar un conjunto social, no es una abstracción arbitraria. Es más bien una abstracción que pertenece a lo esencial del capitalismo.

La sociedad capitalista se caracteriza por un grado de movilidad del trabajo mucho mayor que el que prevalecía en cualquier forma anterior de la sociedad.

Las diferentes clases específicas de trabajo que existen en un momento dado y las cantidades relativas de cada una vienen a ser cuestiones de importancia secundaria en cualquier noción general del sistema económico. Mucho más importante es el volumen total de la fuerza de trabajo social y su nivel general de desarrollo. De ellos dependen las potencialidades productivas de la sociedad, a sea que se manifiesten en la producción de artículos de consumo o en la producción de implementos de guerra.

La reducción de todo trabajo a trabajo abstracto se debe a que el trabajo a que los individuos pasan fácilmente de una clase de trabajo a otra de acuerdo con la necesidad social.

6. La relación de lo cuantitativo con lo cualitativo en la teoría del valor.

El trabajo abstracto es la sustancia del valor. A primera vista, una mercancía, parece un artículo útil, producto del trabajo privado y aislado del resto de la sociedad, de un trabajador. Pero esa mercancía comparte con el resto de mercancías el hecho de absorber una parte del total de la fuerza de trabajo disponible en una sociedad. Esto es lo que coloca a la mercancía en el punto de partida y la da la categoría central de la economía política en los tiempos modernos.

Desde un punto de vista formal parece que la teoría del valor cuantitativo solo concierne en descubrir las leyes que rigen las proporciones relativas en que las mercancías se cambian unas por otras. Pero, para Marx, el valor de cambio es tan solo la forma fenomenal bajo la cual se oculta el valor mismo.

El hecho de que una mercancía sea un valor significa que es trabajo abstracto materializado, o en otras palabras, que ha absorbido una parte del total de la actividad productora de riqueza de la sociedad. La significación del valor como categoría cuantitativa diferente del valor de cambio se hace visible.

La tarea central de la teoría del valor cuantitativo surge de esta definición del valor como magnitud. Estudia las leyes que gobiernan la asignación de la fuerza de trabajo a las diferentes esferas de la producción en una sociedad de productores de mercancías.

“Trabajo socialmente necesario” y “trabajo simple”, pertenecen al aspecto cualitativo de la teoría del valor.

7. El carácter fetichista de las mercancías.

En el valor de cambio existe una relación entre productores en un sistema determinado de división del trabajo, y en el trabajo particular de los individuos una parte integrante de la suma de fuerza de trabajo de la sociedad. Las ideas a que esta forma de organización social dan origen tienen a menudo una sola remota relación con las relaciones sociales reales que yacen bajo ella. En la producción de mercancías la relación básica entre los hombres adopta, para Marx, la fantástica forma de una relación entre las cosas. Esta materialización es la medula de su doctrina del fetichismo.

En épocas anteriores, as relaciones de producción tenían un carácter personal directo, esto hacia la materialización de las relaciones sociales imposible. Solo cuando la producción de mercancías alcanza un desarrollo tan alto y una difusión tan grande como para dominar la vida de la sociedad, el fenómeno de la materialización de las relaciones sociales adquiere importancia decisiva. Esto ocurre en unas condiciones de capitalismo relativamente avanzado. Un productor individual trata con su prójimo solo a través del mercado donde los precios y las cantidades vendidas son las realidades sustanciales y los seres humanos no son más que sus instrumentos. El carácter real de las relaciones entre los productores mismos es deformado y oscurecido.

Una vez que el mundo de las mercancías ha realizado su independencia y sometido a los productores a su dominio, estos empiezan a mirarlo como ven al mundo de la naturaleza misma. El orden social se convierte en “la segunda naturaleza”.

Con sus ideas de la “mano invisible”, Adam Smith, como política económica, surge una profunda creencia en él carácter impersonal y automático del orden económico. Este prejuicio contra la acción social siguió siendo un rasgo muy prominente de la ideología capitalista hasta hace muy poco.

La materialización de las relaciones sociales ha ejercido una profunda influencia en el pensamiento económico tradicional, en dos sentidos importantes. En las categorías de la economía capitalista, en primer lugar, considerando como si fueran inevitables categorías de la vida económica en general. Y en segundo lugar, la atribución de poder independiente a las cosas no es en ninguna parte más clara que en la división tradicional de los “factores de producción” en tierra, trabajo y capital, de cada uno de los cuales se piensa que produce un ingreso a sus propietarios.

Es evidente que la forma de producción de mercancías constituye el velo más eficaz posible para ocultar el verdadero carácter de clase de la sociedad capitalista. Como propietarios de mercancías, todos ellos están en un plano de igualdad perfecta y sus relaciones se producen entre seres humanos libres e iguales. El obrero, sin embargo, advierte que su falta de acceso a los medios de producción los obliga a trabajar en condiciones dictadas por aquellos que tienen el monopolio de los medios de producción, siendo explotado en beneficio de otros.

El mundo de las mercancías, por el contrario, aparece como un mundo de iguales, El obrero, enajena su fuerza de trabajo, la cual permanece opuesta a él como cualquier mercancía a su propietario.

El desarrollo de la producción de mercancías bajo condiciones de capitalismo exhibe una intensa racionalización de sus procesos parciales una creciente irracionalidad del funcionamiento del sistema como un todo.

La teoría del valor cualitativo con su corolario en la doctrina del Fetichismo de la Mercancía, es le primer paso esencial en el análisis marxista del capitalismo.

viernes, 29 de enero de 2010

Los controladores aéreos españoles perciben por hora de trabajo 184 euros




Los controladores aéreos españoles perciben por hora de trabajo 184 euros, más del doble de los 93 euros por hora laboral que ganan de media estos empleados en la Unión Europea.

Según el último informe disponible de la agencia europea Eurocontrol, el problema que tiene el gestor aeroportuario español AENA es que al menos un tercio del tiempo que trabaja un controlador aéreo español son horas extras, que están mucho mejor remuneradas.

Según cifras del ministro Blanco, el salario medio de los controladores en 2008 rondó los 334.000 euros, pero gracias a la acumulación de horas extra un total de 713 controladores cobraron entre 360.000 y 540.000 euros; 135 empleados, más de 600.000 euros; 28 percibieron más de 700.000 y alguno superó los 900.000 euros.

Según los datos recabados por Efe, los controladores irlandeses tienen un salario que ronda los 115.000 euros anuales, en tanto que en Italia ganan entre 75.000 y 80.000 euros al año, coste que sí influye en las tarifas aéreas del país.

En Reino Unido un controlador con experiencia de 10 a 15 años ingresa unos 69.000 euros, cantidad que puede llegar a los 108.000 euros en el caso de los supervisores, mientras que los franceses ganan entre 50.000 y 60.000 euros al año.

Entre los controladores aéreos peor retribuidos, los griegos perciben entre 38.000 y 44.000 euros anuales, mientras que uno turco puede llegar a ganar a lo largo de su vida laboral apenas 18.500 euros anuales; por ello el colectivo del país ha comenzado negociaciones para aumentar el tope salarial a los 23.000 euros.

De igual forma, entre los italianos es frecuente la convocatoria de huelga, aliados bajo su propio sindicato, la Liga Italiana de Controladores del Tráfico Aéreo (LICTA).

Entre los turcos no son habituales las huelgas de los controladores, ya que no están organizados en sindicatos, en tanto que los griegos no son muy activos pese a contar con representación sindical.

Fuente: Heraldo de Aragón

Seguro que lo están pasando fatal con la crisis!